Tampa Bay crea margen en el salary cap tras varios fichajes
Los Tampa Bay Buccaneers han realizado varios movimientos en la agencia libre durante los últimos días, lo que obligó al equipo a generar más espacio salarial Bucs para poder registrar todos los contratos.
Antes del inicio del nuevo año de la NFL, Tampa Bay contaba con aproximadamente 17 millones de dólares disponibles en el salary cap. Sin embargo, las recientes incorporaciones han elevado el gasto previsto por encima de los 20 millones, lo que también deja pendiente el dinero necesario para la clase del Draft.
Durante esta semana, los Buccaneers han firmado a varios jugadores importantes para reforzar distintas áreas del equipo. Entre ellos destacan el linebacker Alex Anzalone, el tight end Cade Otton, el running back Kenneth Gainwell, el defensive tackle A’Shawn Robinson y el edge rusher Al-Quadin Muhammad.
Para poder acomodar estos contratos dentro del límite salarial, la franquicia ha decidido reestructurar dos acuerdos clave, según informó Greg Auman de Fox Sports.
La reestructuración de Luke Goedeke libera más de 15 millones
El primer movimiento afecta al tackle derecho Luke Goedeke, cuya extensión firmada el año pasado comienza realmente en 2026.
El jugador tenía previsto recibir un roster bonus de 20,27 millones de dólares. Los Buccaneers han convertido ese pago en bonificación de firma, lo que permite repartir el impacto en el salary cap entre 2026 y 2029.
Este cambio genera un ahorro inmediato de 15,2 millones de dólares en el límite salarial de 2026. Tras la reestructuración, el impacto de Goedeke en el cap para esta temporada baja hasta 7,14 millones.
Era un movimiento lógico para la franquicia, ya que Goedeke es considerado una pieza importante en la línea ofensiva del futuro.
El caso más sorprendente: Zyon McCollum
El movimiento más llamativo fue la reestructuración del contrato del cornerback Zyon McCollum.
McCollum venía de una temporada complicada. El equipo esperaba que se consolidara como cornerback número uno, pero no logró dar el salto esperado.
Aun así, Tampa Bay decidió modificar su contrato. El defensor debía cobrar 14,59 millones garantizados en 2026, incluidos 12,87 millones como roster bonus.
Al convertir ese bonus en signing bonus y añadir un año ficticio (void year) al contrato, los Buccaneers liberan 9,65 millones de dólares de espacio salarial este año.
Lo importante es que esta maniobra no ata al equipo a largo plazo. El dinero garantizado de McCollum termina tras esta temporada. Si el jugador no mejora su rendimiento, Tampa Bay podría cortarlo en 2027 y ahorrar alrededor de 3,6 millones en el salary cap.
Flexibilidad total para el futuro
La decisión también revela la estrategia del departamento de gestión del cap liderado por Mike Greenberg, asistente del general manager.
Había otras opciones para crear espacio salarial. Jugadores como el left tackle Tristan Wirfs o el safety Antoine Winfield Jr. también podían haber reestructurado sus contratos.
Sin embargo, Tampa Bay evitó tocar esos acuerdos para mantener máxima flexibilidad en el futuro.
En el caso de Wirfs, el equipo ya tiene más de 25 millones en dinero muerto asociados a los años 2027-2029. Añadir más carga habría limitado movimientos futuros.
Con Winfield ocurre algo diferente. Al no modificar su contrato, el equipo mantiene abierta la posibilidad de evaluar su rendimiento y tomar decisiones en 2027 si fuera necesario.
En realidad, la estructura actual deja a los Buccaneers con una plantilla en la que prácticamente cualquier veterano podría ser cortado el próximo año para generar ahorro, salvo el recientemente renovado Cade Otton.
Crear espacio salarial no significa un gran fichaje
Aunque estas reestructuraciones generan cerca de 25 millones de dólares de espacio salarial, eso no implica necesariamente que los Buccaneers estén preparando un gran movimiento.
El salary cap funciona como una herramienta contable, no como dinero real que salga inmediatamente de la cuenta del propietario.
Cada franquicia fija además un presupuesto de gasto en efectivo para su departamento de personal. Históricamente, la familia Glazer family ha mantenido el gasto en efectivo cerca del límite salarial, lo que sitúa al equipo en la zona baja de la liga en gasto real.
Durante la etapa de Tom Brady, Tampa Bay incrementó de forma notable su inversión para competir por el título. Sin embargo, tras esa etapa el club redujo el gasto en 2023 y desde 2024 ha vuelto a su modelo habitual.
Por ello, los aproximadamente 25 millones liberados no deberían interpretarse como una señal de que el equipo prepara un gran fichaje o un traspaso importante.
El objetivo principal es mucho más simple: registrar los contratos recientes, mantener margen para el Draft y conservar flexibilidad para el futuro.
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